
Oye, mira,
a veces
no me apetece
levantarme de la cama.
Algunos días
quisiera encerrarme
entre rosarios y pecados,
echar la culpa fuera
y salir,
con la sensación
de no tener falta alguna.
De que no necesito mi perdón.
Escúchame,
porque hay momentos que
ojalá, puede ser, que
no saldrá, no podré, que
por qué lo hago, que
no encuentro la razón.
De vez en cuando,
no miro por las ventanas.
No veo en los ojos de otros,
lo que pierdo en los míos.
No veo en los ojos de otros,
lo que pierdo en los míos.
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