jueves, 29 de septiembre de 2011

XI

Las llamas y el polvo.
El hielo en los ojos,
en el pecho, bien profundo.
Lo peor estaba por llegar.
Lo mejor también. 

X

Esto somos nosotros
y éstas son nuestras cenizas.

viernes, 23 de septiembre de 2011

IX

Cuando llegué, estaban todos ya sentados. Mirando a la nada, con los ojos fijos en ese punto que no puedo ver nunca. Las manos apoyadas en la mesa, y por boca una línea dura como de papel de lija.
En el centro de la mesa, el vacío se extendía, blanco. Silencioso y brillante, tan ineludible como el invierno. Desde que tengo uso de razón ese vacío está ahí, pero con el tiempo he aprendido a pasar los ojos por encima sin detenerme en los detalles.
Me senté a la mesa con una sonrisa en la boca. Por si algún día funciona, y basta con eso para llenar este horrible hueco blanco.
Pero no, nunca se cierra del todo.
En vista de esto, abrí la boca y empecé a hablar de lo que sucede de corazón para fuera.

VIII

Vie(r)nes otra vez. 

domingo, 18 de septiembre de 2011

VII

Un beso suyo era otro mundo.
Otro planeta,
otra dimensión
para nadie conocida aún.

martes, 6 de septiembre de 2011

IV

Tú, o cualquiera. Las ganas de morder la pared que tengo los domingos.
Tú, o cualquiera. Las ganas de trepar esa misma pared los lunes.
Tú, o cualquiera. Sssssshut up.
Tú, o cualquiera. En los baños del Nueva Visión, nunca.
Tú, o cualquiera.
Cualquiera que se te parezca.
Tú, o cualquiera. Otra jarra, por favor.
Tú, o cualquiera. Todos, o sea nadie. Y yo.

III

Esta ley horrible que hace que todo lo que nos emociona una primera vez, esa sensación de que algo es maravilloso, increíble y único, nos aburra mortalmente cuando se repite más de diez veces.