Mi casa es una casa como otra cualquiera. Más o menos cómoda, de mayor o menor tamaño, y con variación en el mobiliario.
Mi hogar es bien distinto.
Tengo una suerte de padre capaz de transformar una silla en una obra de arte.
¿Conoces a alguien capaz de hacer eso?
Sus ojos están llenos de raíces,
y sus manos de un conocimiento
que no se aprende en los colegios.
Una antigua artesanía, de esas que solo se enseña a unos pocos afortunados.
Mi madre, en cambio, tiene en el fondo de la mirada el mar.
Es delicada como una mariposa,
capaz de la furia más absoluta si la ocasión lo requiere.
(y si no también)
Ella pone el arte en cada acto que realiza.
Mi hermana, Galia
es exactamente como su nombre, melódica, breve y bonita.
La sonrisa nunca se borra de su cara, es incapaz de guardar rencor a nadie.
Tiene los ojos más dulces que he visto nunca.
Ella es la luz que siempre está, en cualquier momento,
y bajo cualquier circunstancia.
Dispuesta a seguirme en cada compás, incondicionalmente.
Y un animal con presencia de gato,
gestos de perro
y alma de persona.
Que es la primera en llegar cuando nos oye llorar a alguno.
Tengo el orgullo de decir que he vivido en cuatro barrios,
y conocido seis casas,
que en mi hogar el dinero no tiene que ver con el bienestar.
Que no necesitamos una casa grande para ser felices.
Ni llevar la cartera llena.
Solo nos necesitamos los unos a los otros.
Y eso es algo que no mucha gente tiene la suerte de aprender.
eres maligna y me has hecho llorar.....*¿*
ResponderEliminarloveU
A mi tambien es super bonito
ResponderEliminarMmmm!!! a mi, en cambio, me has colocado la sonrisa, esa que de pronto se instala, se acomoda y se apodera de ti.
ResponderEliminar¿por qué será?
Qué bueno leerte, Jara azul.
Qué lindo y qué cierto lo leído.
(soy marta labarriuso)