Bailar entre las rocas
sin dejarme los pies
en el intento.
Y sacudir la ciudad
con risas de lluvia.
Todos los cerrojos
aún en la boca.
Todos los senderos
sin dueño ni nombre.
Me van a quedar siempre
tantos gritos.
Lo excitante de saber
que (no) eres
que (no) serás
alguien diferente.

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