Y así, golpe tras golpe, te van quitando las ganas de pelear. Las ganas de gritar y luchar, y creer en aquello por lo que luchas hasta el punto de arriesgarte la vida.
Hoy creo que nos tienen engañados para siempre.
Mañana me levantaré, lucharé y me darán una palmadita en la cabeza...y me iré a casa contenta, con una sensación de triunfo en el pecho absolutamente estúpida.
Pues yo lo que creo es que no sabemos luchar. O nos da pereza. En definitiva: no luchamos.
ResponderEliminarComo damos todo el siglo XIX y XX en un año, nos creemos que fue rápido. Salimos a una manifestación y "coño, no nos hacen caso". Hacemos dos o tres más y fuera, porque "¿para qué? nos ignoran, los cabrones..."
No, no creo que el oponente ahora sea más retorcido, manipulador o poderoso que hace 150 años. Nosotros, por lo que sea, nos hemos acomodado.
(Te quiero)
Pero el secreto es seguir luchando, dia tras dia, porque en uno de esos empujones de repente el muro se agrieta y sopla el aire fresco. Se tardan años, pero se logra.
ResponderEliminarLos dos teneis razón.
ResponderEliminarUn abrazo Reescríbete.